Nombre común: Peyote, Peyotl, Peiotl, Jiculi.
El Peyote, nativo del desierto de Chihuahua, es el más famoso de los cactus alucinógenos de México. Aún hoy en día sigue siendo la planta sagrada que rige la vida espiritual de los huicholes. En las crónicas españolas se hace referencia a "que aquellos nativos que comían el peyote eran poseídos por terroríficas visiones demoníacas".
En la actualidad es una especie amenazada por la gran depredación que ha sufrido en su ambiente natural. Debido a su lento ritmo de crecimiento, los grupos que aún hoy lo utilizan dejan pasar varios años antes de recolectar nuevamente en el mismo lugar.
Este cactus es de crecimiento muy lento (se calcula que despues de 15 años adquiere un tamaño adecuado para su uso ritual), de forma redonda, pequeño y de color verde azulado.
El Peyote tiene muchos usos en la medicina tradicional: para tratar la influenza, la artritis, la diabetes, los desórdenes intestinales, la mordedura de serpiente, el piquete de escorpión y el envenenamiento por Datura. Los tarahumaras consumen cantidades pequeñas de peyote para combatir el hambre, la sed y el agotamiento mientras van a cazar y cuando corren detrás de un ciervo durante días sin comida, agua o descanso alguno.
Cultivo: El Peyote, al igual que otros cactus, es díficil de cultivar por semillas, aunque tomando los recaudos necesarios se pueden llegar a reproducir sin problemas. Las semillas poseen una baja tasa de viabilidad, por lo que es esperable que no se alcancen a desarrollar buena parte de ellas. El sustrato debe ser ligeramente básico, con un ph de 7,5-8 aproximadamente, y con un buen drenaje. Debe ser regado con poca frecuencia y solamente después de que la tierra esté completamente seca. En invierno no es necesario regarlo y se lo debe cuidar de las temperaturas menores a 0º.
En algunos casos resulta fácil el injerto de peyotes en cactus con mayor tasa de crecimiento, por ejemplo el San Pedro.
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